Paso
a paso por entre cerradas dehesas de encinares, bellos alcornocales
y luminosos olivares, descubrirás especies que solo
aquí pueden anidar.
Desde arriba, donde el águila, el milano o el buitre
nos acechan, la cigüeña nos embellece, la perdiz,
tórtola, paloma torcaz, codorniz, pato y el zarzal
nos recrean.
Hasta
abajo, donde cerdos, vacas y ovejas pastan placenteramente.